En este post no nos vamos a centrar en lo que tenemos que hacer para satisfacer a otra persona en cuanto a la sexualidad y erotismo se refiere. Nos centraremos en el autoconocimiento y el autoerotismo ya que además de colaborar en la madurez sexual de la persona también nos permite mostrarnos con más seguridad a nuestra pareja y guiar las relaciones sexuales.

El conocimiento de nuestro cuerpo lo iniciamos cuando somos pequeños aunque no es hasta la pubertad, o más tarde, cuando se descubre la masturbación. Es muy positivo que esto ocurra, sobre todo si ésta exploración está exenta de miedos, culpabilidad, liberada de tabúes, etc. ya que genera bienestar y madurez sexual.

 

Lo que siempre se ha pensado en nuestra sociedad es que el sexo masculino es más precoz que el femenino en el autoconocimiento de su propio cuerpo pero con los años se está demostrando que no es así, incluso se sabe que cada vez las mujeres participan más en buscar nuevas vivencias para tener una sexualidad plena tanto en solitario como en pareja. De hecho, en los últimos años ha habido un crecimiento considerable por parte de la mujer en la compra de juguetes eróticos.

 

Comunicarnos con nuestro cuerpo en solitario nos ayuda a descubrir nuevas sensaciones, conocer nuestras propias reacciones y preferencias sexuales y a discernir entre lo que nos gusta más y lo que nos gusta menos. Esto nos hace sentir más seguros al compartir nuestra sexualidad en pareja y poder expresar lo que necesitamos y nos estimula.

 

Nuestro consejo es que no limites las posibilidades de obtener placer ya que puede resultar más perjudicial tratarlo de manera obsesiva o restrictiva. Si estás seguro/a de conocer tu cuerpo evitarás caer en el hábito de complacer al otro o en la sumisión y lograrás afirmar tu propio aprecio y valor.