Un beneficio básico que nos proporcionan las caricias es que nos permiten conocer mejor a nuestra pareja, tanto los rasgos de su piel como saber qué es lo que le gusta y lo que no. Por ello, tenemos que poner todos nuestros sentidos al hacerlo y en prestar atención en cómo y con qué estímulo reacciona.

Zonas comunes sensibles entre mujeres y hombres

  • El cuello: el tocar o besar esta parte del cuerpo suele despertar escalofríos.
  • La espalda: acaricia desde la nuca a las nalgas, pasando por los laterales de la columna vertebral. Hazlo con seguridad y firmeza para que se note la caricia.
  • Manos y pies: son unos perfectos receptores ya que están llenos de terminaciones nerviosas que proporcionan sensaciones muy placenteras. Puedes lamerlos, pellizcarlos…
  • Ano: zona de gran sensibilidad en ambos sexos. La estimulación anal es un proceso delicado que requiere calma, confianza y atención para que resulte una experiencia positiva. Empieza masajeando el área con movimientos circulares. Si ambos queréis podéis iniciar la penetración ya sea con el dedo, el pene o juguetes eróticos específicos. Con cualquiera de las técnicas tendrá que haber mucha higiene y una excelente lubricación ya que esta zona carece de ella.

Partes erógenas del Hombre

  • Próstata: es el punto G masculino. Se encuentra entre el escroto y el ano. Traza círculos por la zona en ambos sentidos. Después presiona con más firmeza hacia arriba de forma intermitente y rítmica.
  • Testículos: es algunos hombres es una zona extremadamente sensible por lo que hay que acariciarlos con cuidado. Puedes chuparlos, masajearlos con la mano suavemente…
  • El pene: su parte más sensible es la punta (el glande). Rodea el pene con tu mano y realiza movimientos suaves de arriba abajo. No cambies el ritmo cuando tu pareja está llegando al orgasmo. Si aplicas lubricante el movimiento será más confortable. Puedes realizar los mismos movimientos introduciéndolo en la boca a la vez que lo acompañas con la mano.