Como en otros aspectos de la vida es imprescindible saber lo qué queremos y cómo lo queremos para recibir un feedback de otras personas adecuado a nuestras necesidades y por tanto estar satisfechos con el resultado. En cuestiones de sexo ocurre lo mismo, o mejor dicho, debería ocurrir lo mismo. Digo esto porque aún seguimos arrastrando generación tras generación ese silencio sobre el sexo ya que no se ha sabido transmitir de una manera adecuada lo que se necesita, sexualmente hablando, como ser individual o como pareja.

Pocas parejas hablan del placer sexual sin tapujos y con total libertad pero es una de las conversaciones más relevantes que debemos mantener si uno de los dos no está disfrutando de la sexualidad y como no, hay que saber hacerlo para no herir sensibilidades o causar molestias en el otro.

Con nuestro post queremos daros algunas sugerencias para que os resulte más fácil y para ayudaros a trasmitir vuestros deseos sin que afecte a la relación ni crear disputas.

Ante todo y pese a los tabúes que existen en el tema del sexo, es necesario que lo asumas e interiorices como un aspecto natural e instintivo del ser humano y por lo tanto si hablas de ello, no estás haciendo nada malo, ¡al contrario, puede resultar super positivo para vuestra relación!. De hecho, que quieras hablar de sexo con tu pareja no quiere decir que tus prácticas sexuales sean malas sino que te apetece probar otras cosas. Desde el primer momento que sacas el tema debes desinhibirte porque sino no vas a poder transmitir con sinceridad y claridad lo que sientes. Algunas frases que te pueden ayudar pueden ser: siento que…, me apetecería…, podríamos hacer, podríamos experimentar…

Otro consejo para evitar conflictos es: ¡No hablar en la cama los asuntos de cama! Si tras acabar el acto sexual le propones otras alternativas o les trasmites otros deseos, es normal que la otra persona se frustre y piense que lo que acaba de suceder ha sido un desastre y por tanto no podríais abordar ningún tema relacionado.

Tienes que aprovechar aquellos momentos o días en los que luce vuestra complicidad, un lugar tranquilo y que ambos estéis relajados. Si alguno de los dos estáis pasando por una etapa complicada, surgirán lloros, dificultad de expresaros, malos entendimientos, etc. Hay que tener claro lo que quieres conseguir y por tanto saber trasmitirlo como un beneficio para ambos: quiero que lo pasemos mejor juntos, podríamos pasarlo mejor si lo hacemos de ésta forma, etc.

Importantísimo escuchar al otro y por supuesto no juzgar lo que está expresando. Las fantasías o deseos sexuales de cada persona son personales y sin límites. Si te está expresando una confidencia, no la cuestiones, podrá entrar o no en tu ética sexual y te puede apetecer o no experimentarla, pero es tan respetable como cualquier otra.

Seguro que estas herramientas básicas te ayudarán a expresarte, a conocer qué esperan de ti y a ofrecer lo mejor para liberar vuestras apetencias sexuales ya que esto, lamentablemente no mejora por arte de magia.