Históricamente, el sexo oral se ha relacionado erróneamente con la felación (al miembro masculino), y no con el cunnilingus (al sexo femenino), debido a los tabúes que han existido durante muchos años sobre la sexualidad de la mujer. Lo cierto es que el 99% de las mujeres llegan al orgasmo con la estimulación del clítoris.

 

Ya en el siglo XX hubo un cambio de conciencia sobre la práctica por igual en hombres y mujeres generado por el cine y la cultura y hoy en día es algo tan habitual que todo el mundo da por hecho que se practica en la mayoría de las relaciones sexuales. Además se demuestra menos reparo en reconocer que se realiza sexo oral de forma frecuente ya que en muchos casos se obtiene mayor satisfacción con esta práctica que con el coito en sí.

 

Un factor básico en una relación y por tanto para disfrutar del sexo es conocer tu cuerpo y el de tu pareja. Muchas veces nos dejamos llevar por la pasión y el deseo pero nos invade la torpeza en la cama haciendo que no disfrutemos demasiado.

 

Conocer tu propio cuerpo es la mejor manera de conseguir placer

 

Centrándonos en el cunnilingus hay estudios que dicen que al 30% de los hombres no se les da muy bien realizarlo ¡Te damos algunos consejos!

 

  1. Comienzo perfecto: comienza besando, lamiendo o mordiendo suavemente los puntos erógenos del cuerpo de la mujer: boca, orejas, cuello, nuca y pezones. Ve bajando hasta la zona del ombligo, ingles y muslos.
  2. Lenta excitación: mordisquea y chupa con delicadeza su pubis (el pubis está lleno de terminaciones nerviosas con el que también se puede lograr la excitación) y labios antes de centrarte en el clítoris ya que si no se hipersensibiliza haciendo más difícil llegar al orgasmo.
  3. Estimulación del clítoris: si comparamos el clítoris con el pene podemos decir que la cabeza del clítoris es como el glande, cuando se excita se endurece y baja la piel que lo recubre quedando más expuesto. Podemos realizar diferentes movimientos con la lengua: lamer de izquierda a derecha, de arriba abajo o en círculos. Combina con pequeñas succiones, diferentes velocidades y presión. También puedes estimular con las manos de forma simultánea otros puntos erógenos como el punto G y el punto U (ano).
  1. Fíjate en su lenguaje corporal. Aprende a escuchar su cuerpo. Presta atención a su respiración, sus gemidos, su postura corporal… Todo eso te guiará y sabrás si lo estás haciendo bien o mal.

Por último es importante que sepas que una vez se ha llegado al orgasmo hay que evitar seguir insistiendo en la estimulación ya que puede desencadenar sensaciones desagradables. Aprovechad ese momento para acariciaros o intercambiaros frases cariñosas.